En la actualidad nuestro país está pasando por uno de los puntos más críticos desde 1844 cuando gracias nuestros padres de la patria y los demás no menos importantes logramos nuestra independencia luego de estar bajo el dominio haitiano por 22 años. En todas las provincias, en todas sus calles podemos ver niños y niñas, hombres y mujeres haitianos en todo tipo de actividades, unos delinquiendo, otros en trabajos de buhoneros, otros en construcciones, etc., estos en su mayoría de manera ilegal en nuestro territorio y tanto el gobierno como el estado saben perfectamente lo que representa ese problema en la economía dominicana. Aun así todo continúa empeorando cada vez más como si este caso tuviera poca importancia. También es de conocimiento público la explotación de los niños y niñas haitianos en las calles pidiendo dinero como limosneros, mismos que pertenecen a bandas organizadas que depositan y recogen a estos niños y niñas a horas especificas para quitarles el dinero y pagarle lo que les de la gana.
Ni hablar de la “frontera” dominico-haitiana, es un total desorden, una supuesta seguridad denominada SEFRON que no sabemos con precisión si es que no dan abasto o es que simplemente no están en eso porque tampoco el gobierno ha tomado con seriedad el caso. Hay muchas hipótesis al respecto y en su mayoría hacen referencia a que la dejadez del gobierno y el estado sobre este caso dominico-haitiano proviene del imperio (USA) donde se vincula al presidente actual de nuestro país como un fiel seguidor de las políticas del departamento de estado de Estados Unidos y todos sabemos cuál es el deseo del imperio sobre estos dos países que comparten esta isla. No entrare en estos detalles.
En este sentido creo que nosotros el pueblo dominicano tendrá también que hacer notar la necesidad de la solución de este problema y la urgencia que tiene el mismo, y creo que este debe ser el comienzo.
VIVA NUESTRA PATRIA, VIVA NUESTRA BANDERA.
En diferentes espacios de tiempo y lugar he visto esta interrogante:
ResponderEliminar¿...Si Juan Pablo Duarte estubiera aquí... qué pensaría de nuestro país?